Viajes

Imagen de Alberto Romeu

2010 - Junio. Calpe

El pasado fin de semana, aprovechando que Laura y yo hacía 6 años que nos conocimos fuimos a pasar un par de días a Calpe.

Estuvimos en el Hostal Terra de Mar donde nos dejaron llevar a Maya, a pesar de que no es un hostal donde normalmente admitan perros.

Nuestra opinión del hostal fue bastante buena. La decoración era así tipo 'zen' con muchas velas aromáticas por todas partes, con citas solemnes pintadas en las paredes, murales...

Como suele ser habitual en muchos hostales las habitaciones eran temáticas. Nos tocó una japonesa (aunque de japonesa tenía poco), pero era muy chula, grande, con balcón (para Maya :)).



Esta es la habitación japonesa





A Maya le gustaba mucho el hostal

Además había una terraza, casualmente justo en frente de nuestra habitación donde preparaban los desayunos (que iban incluidos) o podías subir a cenar (con tu cena propia) o simplemente a pasar el rato.


Los desayunos en la terraza

De hecho, las dos noches que estuvimos nos compramos la cena en una pizzería que había cerca y subimos a la terraza a cenar a la luz de las velas :) jaja.

El sábado fuimos al rastro de Jalón, donde solemos ir todos los veranos. Y allí nos arruinamos comprando unos cuantos 'recuerdos'. Estuvimos tomando una cerveza en 'el bar de siempre' que tanto le gusta a Laura y aprovechamos para que Maya se bañara en el río. Es curioso que en Valencia, (casi) nadie sabe distinguir nuestro perro de un caniche y durante el viaje la gente nos paraba (sobre todo extranjeros) y nos decían: 'ah un perro de agua!! yo también tengo uno'.


Fue ver el río y Maya se fue de cabeza



Si no vamos a ese bar, Laura se pega un tiro

Después del rastro, fuimos a comer al pie del peñón de Ifach, donde hay bastantes bares y los menús son muy baratos (entre 10 y 12 Euros).


En una terraza a los pies del Peñón


Después de comer nuestra intención era bajar a la playa, pero por todas partes está lleno de carteles donde prohíben entrar con perros, incluso en el paseo marítimo. Pero bueno, hicimos 'ojos ciegos' y pasamos :)



Infringiendo las leyes

La verdad es que nos quedamos flipando de lo que le gusta a Maya el agua y sobre todo nadar... jaja no llegamos a grabarlo pero se metía en el agua y se ponía a nadar alrededor nuestro.

Viendo el panorama de prohibiciones de ir a ningún sitio con Maya, el domingo nos levantamos dispuestos a encontrar alguna cala donde pudiéramos entrar con Maya. En la oficina de turismo nos habían asegurado que al norte había algunas donde no habría problema (Calalga y alguna otra). Al llegar allí más de lo mismo, un cartel en toda la cara con una señal de prohibido perros.


Calalga

Al final, nos metimos por un sendero muy estrecho que iba de Calalga hacia la Cala Mallorquí y encontramos una cala muy pequeña donde había personas, pero ningún cartel y además llevaban un perro. Así que allí nos quedamos.



Buscando una playa para Maya

Y allí pasamos toda la mañana. Se estaba muy bien, además había una plataforma rocosa por toda la orilla por la que podías andar hasta unos 100 metros adentro e ir de una cala a otra caminando por encima del agua.


Al fin una playa para Maya en Calpe



Laura y Maya no se separaban. No sé a quién le gusta más el agua :)

Ese mismo día comimos (muy bien y barato) en uno de los muchos bares que hay por Calalga y por la tarde volvimos. En resumen, una escapada corta, pero que valió mucho la pena :)

Imagen de Alberto Romeu

Halloween en Port Aventura

Ayer Laura y yo por fin pudimos ir a Port Aventura. Compramos las entradas para ir en Pascua cuando fuimos unos días a Tarragona, pero como entonces salió mal tiempo lo dejamos para cuando pudiéramos, y eso fue ayer.

Nos levantamos pronto por la mañana y dejamos a Maya con mis padres para ir a la estación del Norte.



Esperando al tren y haciendo la mirada Magnum




El tren llegó puntual


A las 12:30 ya estábamos en Port Aventura, hay una parada de tren justo allí, así que no tuvimos que andar demasiado. Me llamó la atención el intento de timo justo antes de entrar. Desde la estación a la entrada habrá unos 500 metros apróximadamente, bueno pues se nos acercó un 'trío' bastante sospechoso. Y nos preguntaron si queríamos descuentos para las entradas... Yo le dije: 'No... no nos interesa' Y me dijo: 'Pero sabes lo que es?' y le dije: 'No.'. Entonces me explica que si le pago 10€ me harán un descuento de 20€ en la entrada (me suena un poco a TIMO). La respuesta fue fácil: 'Ya tenemos las entradas' (que además era cierto). Lo curioso es que justo en la puerta, nos hicieron la misma oferta otras personas...

Bueno, nada más entrar lo típico (a parte de ir a cagar) empezar a subir a atracciones :)



En los 'Donuts', jur, la verdad es que me mojé bastante... Menos mal que hacía calor




El parque estaba adornado para Halloween




Laura dentro de una calabaza en la que sólo entraban niños...




Aunque es un timo nos compramos una foto en la Stampida. La verdad es que nos reímos bastante (juju)


Después de la Stampida fuimos a comer (bocadillo de chorizo) y la cosa se empezó a petar brutalmente. Las colas se hacían interminables así que decidimos disfrutar de las atracciones que menos cola tenían. A parte, había algunas que estaban cerradas, osea que nos quedaba poco que elegir.







En las colas había tiempo de sobra para aburrirse


Por lo visto, la gracia de Halloween, a parte de que adornan algo el parque (tampoco mucho) es que en vez de hacer espectáculos, abren 'casas del terror' a ciertas horas. Las colas para entrar eran brutales. Gente sentada en el suelo esperando a que abrieran y las colas serían de unas 2/3 horas mínimo... La verdad es que había demasiada gente y no sé si vale la pena perder tanto tiempo haciendo cola para que te den 4 sustos.



Laura y Betty Boop




Yo y el 'pingüino esquimal' (No sé cómo se llama)


Se hizo de noche y a las 20:30 salía nuestro tren, así que nos hicimos las últimas fotos, nos compramos una taza del monstruo de las galletas de recuerdo y nos fuimos a esperar al tren.





Woody woodpecker


Menos mal que vino el tren puntual. La sorpresa fue al subir, nos dijeron que nos teníamos que bajar en Castellón todos los que fuéramos a Valencia y desde allí nos llevarían en bus porque el tramo entre Castellón y Valencia estaba en obras. Reventón... con el asco que me da el autobús.



Casi me muero en el tren del cansancio que llevaba




Esta mañana a parte del reventón, teníamos nuestra super taza para desayunar :D


A las 23:30 ya estábamos en casa de mis padres para recoger a Maya y volver a casa muertos. Estuvo bien pero la próxima vez que vayamos a un parque de atracciones iremos en temporada baja y entre semana porque eso de hacer tantas colas es agobiante U___U

Imagen de Alberto Romeu

Las primeras vacaciones con Maya

Este año Laura y yo estábamos deseando que llegaran las vacaciones porque además coincidía con que Maya ya tenía todas las vacunas y podíamos empezar a sacarla a la calle. ¡Seguro que ningún perro ha visto tantos sitios en tan poco tiempo!

Empezamos yendo unos días a Petrés, donde dió sus primeros paseos y carreras aprovechando que no hay mucho tráfico.


Laura y un ewok llamado Maya



Maya se porta bien y le gusta pasear


En Petrés, además de mis padres estaban todos mis sobrinos (desde 1 hasta 4 años) y no hubo ningún problema. La que más se relacionó con Maya fue Ana, que ya la conocía desde el día en que la compramos: la sacó a pasear, jugó a tirarle la pelota, le dió de comer en la boca...



Ana descubriendo que le encanta Maya



Cuando vemos un banco hay que sentarse


Pasaron los días y volvimos a Valencia. En la ciudad la cosa cambia, el tráfico, la gente y los ruidos son nuevos para Maya y está más nerviosa cuando paseamos pero poco a poco se va acostumbrando.

Maya paseándome a mí


El último día de vacaciones decidimos alquilar un coche y hacer la pequeña visita a Orba de cada año. Como curiosidad, antes de ir a Orba, pasamos por Jalón a ver el mercadillo que suelen poner los sábados y casualmente, allí nos encontramos una mujer alemana con dos perros de agua; estuvimos hablando con ella un rato y seguimos nuestro camino. Este año, por fin, pudimos quedar con Feroso que trajo a su Bulldog francés Cata. Comimos donde siempre, igual de bien que siempre, fuimos a ver sus canarios que, por cierto, nos encantaron, sobre todo los rizados de París! Y de despedida nos hizo un regalo que seguro vamos a usar :)

Cata y Maya



Feroso nos sorprendió con Cata, no sabíamos que tenía una perra


Ese mismo día por la tarde fuimos a Las Rotas en Denia, para que Maya conociera la playa.



Foto de familia en Denia



Maya mirando el mar


Normalmente, los perros no pueden ir a las playa, pero elegimos Las Rotas porque hay calas donde no hay mucha gente. De hecho estuvimos en un trozo donde sólo había una persona y le preguntamos si podíamos estar allí con la perra y no hubo ningún problema.

A todo esto, convencimos a Maya para que se diera su primer baño, cosa que no fue muy difícil, pero fue algo breve porque para ser el primer día tampoco iba a ponerse a nadar.



Curiosamente, en Las Rotas conocimos a unos vascos que llevaban una perra que le encantaba el agua. Le tiraban un palo desde un peñasco y ella bajaba hasta el agua y nadaba unos 100 metros hasta llegar al palo y lo traía. Seguro que poco a poco Maya se va habituando al agua :)



Tirando una piedra a la orilla, Maya se acercaba a remojarse


El último día de mis vacaciones decidimos ir a La Torre (Utiel), a comer con la familia de Laura (sus tíos y abuela). Una vez allí, conocí a su tío Juan y me gustó que Laura y él tuvieran una conversación para aclarar algunas cosas. Sé que a ella le vino muy bien y estoy muy orgulloso de su forma de manejar esa situación tan complicada.



En pocos días hicimos unos 600 km. y Maya tan contenta en el coche!


Aprovechando algo de césped, Maya jugó a pillar con Lupita, la Yorkshire de Eva. Las dos perras tienen sus diferencias pero yo creo que acabaran llevándose bien.

Maya acechando a Lupita


Al final, las vacaciones se me hicieron cortas como es normal pero han estado muy bien. La novedad de ir a todas partes con Maya me ha gustado y ojalá pudiéramos ir pronto a más sitios los tres.



Imagen de Alberto Romeu

Fotos en Tarragona


Nada más llegar nos cruzamos con Bisbal...



Somos muy religiosos



El primer día decidimos cenar en la calle, qué frío hacía!!



Dando la nota



Dando más aún la nota. Gran sitio para tomar té



Nosotros y el anfiteatro romano



El anfiteatro romano



El anfiteatro romano, la playa y las vías del tren cagándolo todo



Fachada de Gaudí en Reus



Lo mejor del hotel las vistas. Y de noche con el frío, apetecía estar calentito en la habitación



Durmiendo con su enemigo...



El último día subimos en un tren turístico junto al IMSERSO
Imagen de Alberto Romeu

2009 - Abril. Tarragona

Ya hablé en el blog a cerca del hotel.

Fue una mala experiencia pero el viaje en sí no estuvo mal. Llegamos al medio día y fuimos a tomar algo, nos dijeron que en la plaza del Ayuntamiento (cerca del hotel) había bastantes bares. Al llegar allí, encontramos una mesa vacía y nos dispusimos a tomar algo. La suerte que tuvimos fue encontrarnos con el típico camarero incompetente, que tardó unos 20 minutos en servir unas bravas y dos cañas y cuando lo trae se le olvidan los tenedores y al final tuvimos que ir nosotros a por ellos. Resumiendo nos vimos obligados a irnos sin pagar: mal servicio? no te pago.

Ese día hizo sol, pero ya sabíamos que durante el fin de semana llovería (eso decían las predicciones) lo cua le quitó encanto al viaje. Todos los días frío y con chaqueta.

La ciudad en sí era más pequeña de lo que me esperaba, en un día se puede visitar sin problemas. Así que, aprovechando que no había mucho que hacer y siendo Semana Santa hasta nos decidimos a ver (pero poco) las procesiones, no es lo mejor que he visto, pero como tampoco había visto nunca ninguna, no estuvo mal.

Uno de los días teníamos pensado acercarnos a Port Aventura, pero viendo el mal tiempo decidimos ir a algún pueblo cercano. Al final tomamos la decisión de ir a Reus y fue un gran error. Nos habían dicho que había una ruta en donde se podían ver fachadas de Gaudí pero al llegar a Reus, era todo bastante cutre y las fachadas podías pasar de largo y ni darte cuenta. No llegamos a estar 2 horas y nos volvimos corriendo a Tarragona.

Si tuviera que destacar algo de la ciudad lógicamente sería las ruinas romanas, sobre todo el 'circo' que estaba bastante bien conservado y junto a la playa. También hay algunos miradores que hacen muy bonita la ciudad. Las dos ramblas también están bien, avenidas amplias, más pequeñas que la rambla de Barcelona, pero del mismo estilo, comercios y bullicio.

Lo peor (a parte del hotel :p) es que la estación de tren está junto a la playa y las vías hacen de barrera entre la ciudad en la playa. Tanto es así, que no llegamos a bajar a la playa. Según escuchamos están planeando soterrar las vías para habilitar el acceso peatonal a la playa.

Resumiendo, una ciudad pequeña, no demasiado interesante a parte de las ruinas romanas que recomendaría ver como mucho en un par de días.

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