anécdota

Imagen de Alberto Romeu

Bares con cucaracha

Aprovechando que llevo unos días con un virus estomacal es buen momento para hablar de los bares con cucaracha. Hasta ahora pensaba que era una leyenda urbana pero por fin he podido comprobar que de verdad existen. Con un poco de suerte es posible que me vaya encontrando más y con el tiempo pueda completar una guía que titularía: 'Comer en buena compañía'

Todo ocurrió hace unas semanas. Salí a cenar con unos amigos y a pesar de que había propuestas de sitios donde ir, por algún extraño motivo entramos en la La Taberna del Carmen. Al entrar pedimos mesa para cenar y mientras decidimos qué cenar pedimos una jarra de cerveza. Bueno, al ver los precios nos miramos las caras como diciendo: ¿timo? Seguro que hay restaurantes de lujo donde se come más barato. Así que, había que decidir cómo hacíamos para irnos por patas, es decir, habíamos llegado para cenar, y de repente nos teníamos que levantar e irnos.

No está bien visto salir y decir: 'Nos vamos porque la comida nos parece una mierda y cara', así que había que buscar una excusa. Las que se nos ocurrieron fueron: fingir un infarto, que alguien se pusiera de parto o fingir un ataque de epilepsia.

Mientras estábamos decidiendo, creo que fue Javi (no recuerdo bien) levanta su plato (no sé porqué) y se encuentra a la mascota del local, una cucaracha. Lo primero que le dijimos es que no se pueden traer mascotas de casa, pero no... se ve que era el plato fuerte del menu, encima estaba poco hecha (viva). A todo esto, Javi la cazó con un vaso y la dejó ahí.

Pues nada, eso ya no era ninguna excusa, nos podíamos ir con motivos, así que nos levantamos, pagamos la jarra de cerveza (que no teníamos que haber pagado) y nos fuimos. Por el camino, algún camarero preguntó que por qué nos íbamos, como con recochineo porque se ve que les jodía. Nuestro querido PepeMulticrea lo dejó claro: 'hay una cucaracha en nuestra mesa'.

Sí, seguro que en todos los bares hay cucarachas, ratas y demás, pero si no te la sirven en la mesa no es lo mismo. Suerte (para ellos) que no montamos ningún numerito, simplemente nos fuimos.

Nota: La publicidad al establecimiento la hago gratis

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Persona busca "jáquer"

Ayer a Laura y a mí nos pasó algo curioso con una persona, que, por si las moscas voy a mantener su anonimato.

Estábamos en el coche, a punto de irnos y nos "asaltó" por la ventanilla preguntándonos si conocíamos algún "jáquer". Al principio me llamó la atención, aunque más o menos me imaginaba por dónde iban los tiros. Le preguntamos que para qué quería un "jáquer". Nos dijo que quería que le mirara el ordenador porque le pasaban cosas extrañas, así que, le comenté que 'algo de informática sé' y podía echar un vistazo a ver si veía algo 'raro'.

Lógicamente, soy un simple ingeniero que sabe programar un poco, es decir, si de verdad tenía un problema de poco le iba a poder ayudar, pero bueno, tenía curiosidad.

El caso es que no voy a contar mucho más de lo que pasó en concreto (poca cosa), sino el porqué me llamó tanto la atención que alguien buscara desesperadamente un "jáquer".

La cuestión es que, lo que realmente necesitaba, era un Informático forense. No soy ningún experto, pero a groso modo, un Informático forense, es un profesional que por una parte sabe de leyes y por otra conoce las herramientas y/o métodos (o es capaz de desarrollarlos), necesarias para obtener pruebas de delitos informáticos.

Por ejemplo, si a mí me roban la contraseña de mi cuenta de correo y el 'ladrón' se dedica a enviar mails a todo dios (en mi nombre) en los que los amenaza de muerte. Un Informático forense es el que debería de encontrar las pruebas necesarias que me absolvieran ante un posible juicio por amenazas.

¿Por qué esta persona necesitaba un Informático forense y no un "jáquer"? Porque esta persona pensaba que le habían quitado la contraseña de sus cuentas de correo y algunas cosas más, sin tener pruebas y sin saber quién lo había hecho, quería hacer lo mismo con las cuentas de la persona que para ella era sospechosa. Lógicamente, quería resolver un delito cometiendo otro y se podía meter en un lío bien grande.

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El día que "inauguré" la piscina de mi barrio

De pequeño en el colegio teníamos piscina y en vez de hacer educación física hacíamos natación. La verdad es que no me gustaba mucho y no se me daba nada bien, pero con el tiempo y desde que dejé el colegio me di cuenta que realmente había aprendido bastante y ahora es uno de los deportes que más me gusta practicar.

Hace unos años en mi barrio empezaron a construir una piscina cubierta. Y desde que me enteré estuve esperando a que la acabaran para apuntarme. Antes de que la inauguraran pregunté cómo me podía inscribir y esas cosas, al final, me hice un bono para todo un año bastante bien de precio. Desde que me apunté esperaba el día ansioso en que inauguraran la piscina para poder practicar mi deporte favorito.

Y llegó el día. Esa mañana, aunque los días anteriores me había encontrado mal me levanté pronto, antes de las ocho, me comí dos curasanes con chocolate y un vaso de leche para tener fuerzas (este es un dato importante) y me fui a la piscina desesperado. Y allí estaba yo a las ocho, el primero, como Dios. Al entrar, todo molaba mucho, lógicamente todo nuevo, un calorcito que molaba porque fuera estaba lloviendo. Me cambié en los vestuarios y me fui hacía la piscina. No había nadie sólo yo y la socorrista que estaba en un sitio aparte 'vigilando'.

Ya tenía ganas, bajé al agua despacio, sin tirarme de cabeza para no impresionar a la socorrista (jaja). Ya en el agua me coloqué bien las gafas y el gorro, tomé aire y me puse a nadar como una bestia (juas, fue así). Empecé a hacer largos como una máquina aprovechando que aún no había nadie. La verdad es que hacía años que no nadaba en una piscina cubierta y encima yo sólo (eso creo que nunca), así que estaba disfrutando el momento y cada vez nadaba más a saco. Lógicamente al rato (5 minutos?) el cansancio se empezó a notar así que decidi tomar un respiro, llegar al final y descansar un minuto, para luego seguir a muerte.

Bien, cuando llegué al final y me agarrué para descansar, noté que realmente estaba reventado, habían sido pocos minutos pero muy intensos. Me faltaba el aire y todo. Vamos que a los diez segundos me empezaron a venir como arcadas. Y no se iban. Así que, para evitar 'bautizar' la piscina, salí como pude del agua para ir a los vestuarios. Claro, como era el primer día, estaba un poco desorientado, no sabía donde había dejado la toalla (que estaba en un banco al lateral de la piscina), ni sabía por qué puerta había entrado a la piscina desde los vestuarios.

Al salir del agua las arcadas se convirtieron en ganas de vomitar y me veía apurado para llegar a los vestuarios. A lo lejos vi la toalla y me fui CORRIENDO a saco a por ella. Luego veo una puerta, la puerta de los vestuarios y me voy CORRIENDO a buscar mi salvación, el lavabo. Cuando llego a la puerta me doy cuenta que era el vestuario de tías y tengo que salir e ir a la otra puerta que está al otro lado. Todo esto, corriendo y con la boca llena de potado. Jaja ahora lo pienso y la socorrista y las 2/3 personas que ya habían en la piscina se debieron de quedar flipando.

Bueno, por fin llego al vestuario, entre los nervios, la cantidad de potado en la boca y que era el primer día y no sabía ni dónde estaban los lavabos, decidí soltar el potado en algún sitio seguro; el de la boca y el que estaba por venir porque las arcadas seguían. Por suerte, aún era pronto (qué serían las 8:15?), así que abrí la mochila donde llevaba una bolsa para guardar la ropa mojada y pensé: 'mi salvación! voy a potar ahí'. La saco y empiezo a vaciarme dentro de la bolsa, todos los curasanes y la leche ahí. Unos segundos más tarde, cuando ya me quedo super agusto oigo 'algo que gotea'. Resulta que la bolsa tenía un agujero del tamaño de una moneda, vamos que no había vomitado en la bolsa, había caído TODO al suelo.

La cosa no acaba ahí, como era todo tan nuevo habían puesto encima del suelo un 'sobresuelo' en forma rejilla de plastico, para que cuando llegaras a los vestuarios el agua cayera a través de los agujeros de la rejilla. Resumiendo que no podía dejar 'mi desayuno' ahí, tenía que limpiarlo antes de que llegara alguien. Levanté como pude la rejilla esa y limpié el suelo de potado con lo primero que tenía a mano, la toalla de la piscina. Rápidamente, metí todo en la bolsa y me fui corriendo de allí. Creo que me fui hasta con el bañador puesto. Con lo limpio que estaba todo y lo dejé lleno de mierda (jaja nunca mejor dicho).

Lo mejor es cuando llegúe a casa, 20 minutos después de haberme ido supuestamente a nadar durante una hora o más. Estaba mi hermana y me pregunta: ¿qué pronto has venido?. Y yo: Sí. Y me va siguiendo preguntándome cosas y llego a la lavadora y empiezo a vaciar la bolsa, toda llena de ropa con potado jaja. Y ella flipando. Se descojonó de mí. Y la verdad es que fue brutal. Tenía que escribirlo para no olvidarlo nunca :). Por cierto, el resto del año no fui mucho a la piscina, los primeros meses sí, pero cuando llegó el invierno se me quitaron las ganas y al final dejé de ir.

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Yonkis, Diógenes y vivir bajo un puente

Durante mi época en FCC la mayoría de días iba asqueado y desmotivado a trabajar (como es lógico) pero más aún cuando me tocaba hacer algunas tareas bastante 'originales' por decirlo de alguna manera. Creo que ya lo dije pero trabajar en algo que no te gusta es lo peor y ahora lo veo desde la lejanía y prácticamente no me acuerdo, pero quiero hacer el esfuerzo de recordar para tenerlo presente toda mi vida, por si algún día las cosas me van bien y alguien piensa que me han regalado algo en mi vida.


El caso es que durante una temporada en la empresa no me dediqué a la tarea de barrer que aunque no me gustaba en absoluto, con el tiempo y después de algunas experiencias, me parecía un lujo poder hacer. Me destinaban junto con dos compañeros y un camión, a 'lo que surgía', es decir tareas de saneamiento brutales y que recuerde ahora mismo las que más me marcaron fueron cuatro:


El síndrome de diógenes

Por lo visto un día unas mujeres mayores (ancianas) denunciaron la desaparición de un hermano suyo que vivía sólo y hacía días que no sabían nada de él. La policía se presenta en la casa del personaje y cuando intentan derribar la puerta no pueden... finalmente consiguen abrir la puerta sacándola del marco y... ¿qué se encuentran? Una casa absolutamente llena de basura, desde el suelo hasta el techo, tanto es así, que no se podía ni abrir la puerta de la calle, estaba todo absolutamente petado.


Lógicamente alguien tendrá que limpiar eso... son saber cómo me tocó desalojar cantidades inmensas de basura, una experiencia asquerosa, ya que la casa no olía precisamente a flores, para hacerse una idea hay que pensar en una piscina llena de mierda y tirarse de cabeza en ella. Por suerte, yo sólo estuve un día sacando basura y al día siguiente me mandaron a otro sitio, mis otros compañeros estuvieron siete días para 'desalojar' la casa, llenando cada día un camión de 3500 Kg de basura. Increíble pero cierto.



La chabola del yonki

Otro día estábamos limpiando un solar de matorrales y viene el inspector con dos policías locales a decirnos que tenemos que ir a un sitio. A los policías se les había ocurrido desalojar a un yonki que se había montado una chabola detrás del hospital Arnau de Vilanova en Campanar. Desmontar la chabola de un yonki acojona y más cuando tenía el suelo lleno de jeringuillas...



La vieja y los gatos

Un caso similar al síndrome de diógenes. Una mujer a la que denunciaron sus vecinos del olor a MIERDA que salía de su casa. La policía local se presenta allí, asistentes sociales, la protectora de animales y nosotros. Tenía no sé cuántos gatos en la casa y estaba todo lleno de meadas por todas partes, volviendo al ejemplo de la piscina, es como si llenas una piscina de meado y dejas que se filtre por todas partes durante años. Por suerte, estuvimos poco rato y lo único que tuvimos que hacer fue recoger algunas bolsas de basura.



Vivir bajo el puente

Esto ya fue la ostia. Yo no lo sabía hasta ese día, pero el puente de Ademúz es (o era) la vivienda de muchos immigrantes negros que venían de no sé dónde y se montaban allí, sus camas y sus historias para pasar la noche. De vez en cuando a quién sea que le molestaba eso (algún concejal o no sé quién) daba la orden de desalojarlos y eso implica recoger toda su mierda. La policía local vigilaba cómo nosotros recogíamos sus cosas y las tirábamos al camión de la basura aunque bueno, sus pertenencias eran, colchones recogidos de la basura, cartones y mierda en general. Eso sí, tiene que molar que vengan cuatro tíos y te tiren a la basura lo poco que tienes. Un desastre.



La verdad es que me ha tocado hacer de todo y aún me quedan algunas cosas por ahí que no fueron tan 'desagradables' pero que son cosas que sólo se hacen una vez en la vida (o ninguna). Lo que está claro es que de ese tipo de experiencias se aprende, para bien o para mal.
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Mi primer día de trabajo

Si no recuerdo mal fue el 1 de Julio de 2002. Sé que hace mucho tiempo, pero fue el primer día que trabajé en mi vida y fue bastante 'peculiar' y aún así me lo tomé bastante bien.

Entré a trabajar en FCC (feos con caspa, jaja) de 'peón de limpieza' vulgarmente conocido como 'barrendero', aunque ojalá hubiera sido ése mi trabajo exclusivamente porque el término 'peón de limpieza' incluye muchas más cosas que poco a poco iré contando. Ante todo decir, que aunque fue una etapa de mi vida que no me gustó demasiado, guardo grandes anécdotas y me ha servido para aprender algunas cosas de la vida que para mí son importantes.

Ese 1 de Julio, me levanté a las 6 de la mañana, me puse el 'uniforme' y a las 7 menos 20 estaba dispuesto para ir al cuartelillo a trabajar. Qué casualidad que ese día a esa hora, debió de ser el día que más llovió en la historia de Valencia. Llovía a saco y yo tenía que salir, así que lo hice. El cuartelillo estaba a 15 minutos de mi casa, pero con paraguas y todo llegué como si me acabara de tirar a una piscina.

Bien, una vez allí, dejó de llover... Pasaron lista y me asignaron con dos compañeros. Cada grupo (brigada) de tres, tenía que barrer una zona del barrio. Dos barren y uno lleva el carro, normalmente los novatos llevan el carrito de la basura. Siendo breve, el caso es que la zona en la que me tocó trabajar incluía mi calle y adyacentes. Lo mejor fue que al rato de empezar a trabajar empezó a llover otra vez, mis dos compañeros llevaban chubasqueros que proporciona la empresa con la ropa de invierno. Como yo había entrado en verano no me habían dado así que uno de mis compañeros (un hombre de unos 60 años) pilló una bolsa de basura de las grandes y veo que le hace un agujero y dos más y me dice: 'toma, así no te mojas'. No sé porqué pero me la puse y allí me ves, por mi barrio metido dentro de una bolsa de basura y recogiendo mierda. Un gran día.
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