Blog personal de Alberto Romeu
El día que "inauguré" la piscina de mi barrio
Enviado por Alberto Romeu el Dom, 08/02/2009 - 00:26.
De pequeño en el colegio teníamos piscina y en vez de hacer educación física hacíamos natación. La verdad es que no me gustaba mucho y no se me daba nada bien, pero con el tiempo y desde que dejé el colegio me di cuenta que realmente había aprendido bastante y ahora es uno de los deportes que más me gusta practicar.
Hace unos años en mi barrio empezaron a construir una piscina cubierta. Y desde que me enteré estuve esperando a que la acabaran para apuntarme. Antes de que la inauguraran pregunté cómo me podía inscribir y esas cosas, al final, me hice un bono para todo un año bastante bien de precio. Desde que me apunté esperaba el día ansioso en que inauguraran la piscina para poder practicar mi deporte favorito.
Y llegó el día. Esa mañana, aunque los días anteriores me había encontrado mal me levanté pronto, antes de las ocho, me comí dos curasanes con chocolate y un vaso de leche para tener fuerzas (este es un dato importante) y me fui a la piscina desesperado. Y allí estaba yo a las ocho, el primero, como Dios. Al entrar, todo molaba mucho, lógicamente todo nuevo, un calorcito que molaba porque fuera estaba lloviendo. Me cambié en los vestuarios y me fui hacía la piscina. No había nadie sólo yo y la socorrista que estaba en un sitio aparte 'vigilando'.
Ya tenía ganas, bajé al agua despacio, sin tirarme de cabeza para no impresionar a la socorrista (jaja). Ya en el agua me coloqué bien las gafas y el gorro, tomé aire y me puse a nadar como una bestia (juas, fue así). Empecé a hacer largos como una máquina aprovechando que aún no había nadie. La verdad es que hacía años que no nadaba en una piscina cubierta y encima yo sólo (eso creo que nunca), así que estaba disfrutando el momento y cada vez nadaba más a saco. Lógicamente al rato (5 minutos?) el cansancio se empezó a notar así que decidi tomar un respiro, llegar al final y descansar un minuto, para luego seguir a muerte.
Bien, cuando llegué al final y me agarrué para descansar, noté que realmente estaba reventado, habían sido pocos minutos pero muy intensos. Me faltaba el aire y todo. Vamos que a los diez segundos me empezaron a venir como arcadas. Y no se iban. Así que, para evitar 'bautizar' la piscina, salí como pude del agua para ir a los vestuarios. Claro, como era el primer día, estaba un poco desorientado, no sabía donde había dejado la toalla (que estaba en un banco al lateral de la piscina), ni sabía por qué puerta había entrado a la piscina desde los vestuarios.
Al salir del agua las arcadas se convirtieron en ganas de vomitar y me veía apurado para llegar a los vestuarios. A lo lejos vi la toalla y me fui CORRIENDO a saco a por ella. Luego veo una puerta, la puerta de los vestuarios y me voy CORRIENDO a buscar mi salvación, el lavabo. Cuando llego a la puerta me doy cuenta que era el vestuario de tías y tengo que salir e ir a la otra puerta que está al otro lado. Todo esto, corriendo y con la boca llena de potado. Jaja ahora lo pienso y la socorrista y las 2/3 personas que ya habían en la piscina se debieron de quedar flipando.
Bueno, por fin llego al vestuario, entre los nervios, la cantidad de potado en la boca y que era el primer día y no sabía ni dónde estaban los lavabos, decidí soltar el potado en algún sitio seguro; el de la boca y el que estaba por venir porque las arcadas seguían. Por suerte, aún era pronto (qué serían las 8:15?), así que abrí la mochila donde llevaba una bolsa para guardar la ropa mojada y pensé: 'mi salvación! voy a potar ahí'. La saco y empiezo a vaciarme dentro de la bolsa, todos los curasanes y la leche ahí. Unos segundos más tarde, cuando ya me quedo super agusto oigo 'algo que gotea'. Resulta que la bolsa tenía un agujero del tamaño de una moneda, vamos que no había vomitado en la bolsa, había caído TODO al suelo.
La cosa no acaba ahí, como era todo tan nuevo habían puesto encima del suelo un 'sobresuelo' en forma rejilla de plastico, para que cuando llegaras a los vestuarios el agua cayera a través de los agujeros de la rejilla. Resumiendo que no podía dejar 'mi desayuno' ahí, tenía que limpiarlo antes de que llegara alguien. Levanté como pude la rejilla esa y limpié el suelo de potado con lo primero que tenía a mano, la toalla de la piscina. Rápidamente, metí todo en la bolsa y me fui corriendo de allí. Creo que me fui hasta con el bañador puesto. Con lo limpio que estaba todo y lo dejé lleno de mierda (jaja nunca mejor dicho).
Lo mejor es cuando llegúe a casa, 20 minutos después de haberme ido supuestamente a nadar durante una hora o más. Estaba mi hermana y me pregunta: ¿qué pronto has venido?. Y yo: Sí. Y me va siguiendo preguntándome cosas y llego a la lavadora y empiezo a vaciar la bolsa, toda llena de ropa con potado jaja. Y ella flipando. Se descojonó de mí. Y la verdad es que fue brutal. Tenía que escribirlo para no olvidarlo nunca :). Por cierto, el resto del año no fui mucho a la piscina, los primeros meses sí, pero cuando llegó el invierno se me quitaron las ganas y al final dejé de ir.
Opinión: Siete Almas
Enviado por Alberto Romeu el Dom, 25/01/2009 - 12:07.Ayer fui al cine a ver 'Siete Almas'. No me llamaba mucho esa película, pero bueno, hay veces que vas al cine por hacer algo y acabas viendo la película que más veces anuncian en televisión. En parte, también la elegimos porque 'parecía' que sería del palo de 'En busca de la felicidad' que es una película que realmente sí que me gustó, aunque después de ver las dos me quedo claramente con la primera.

No soy un entendido ni un gran crítico de cine, pero para mí la película fue un truñaco. Se supone que es un drama pero que no llega a emocionar en ningún momento, al revés, me parece una película absurda en la que parece ser que hay que llorar porque sí. En ningún momento llegas a vivir la película y el desenlace es pésimo, buscando la lágrima fácil, sin conseguirlo.
Resumiendo, una película bastante penosa (en el mal sentido) que ni siquiera entretiene.
Yonkis, Diógenes y vivir bajo un puente
Enviado por Alberto Romeu el Sáb, 24/01/2009 - 04:32.
Durante mi época en FCC la mayoría de días iba asqueado y desmotivado a trabajar (como es lógico) pero más aún cuando me tocaba hacer algunas tareas bastante 'originales' por decirlo de alguna manera. Creo que ya lo dije pero trabajar en algo que no te gusta es lo peor y ahora lo veo desde la lejanía y prácticamente no me acuerdo, pero quiero hacer el esfuerzo de recordar para tenerlo presente toda mi vida, por si algún día las cosas me van bien y alguien piensa que me han regalado algo en mi vida.
El caso es que durante una temporada en la empresa no me dediqué a la tarea de barrer que aunque no me gustaba en absoluto, con el tiempo y después de algunas experiencias, me parecía un lujo poder hacer. Me destinaban junto con dos compañeros y un camión, a 'lo que surgía', es decir tareas de saneamiento brutales y que recuerde ahora mismo las que más me marcaron fueron cuatro:
El síndrome de diógenes
Por lo visto un día unas mujeres mayores (ancianas) denunciaron la desaparición de un hermano suyo que vivía sólo y hacía días que no sabían nada de él. La policía se presenta en la casa del personaje y cuando intentan derribar la puerta no pueden... finalmente consiguen abrir la puerta sacándola del marco y... ¿qué se encuentran? Una casa absolutamente llena de basura, desde el suelo hasta el techo, tanto es así, que no se podía ni abrir la puerta de la calle, estaba todo absolutamente petado.
Lógicamente alguien tendrá que limpiar eso... son saber cómo me tocó desalojar cantidades inmensas de basura, una experiencia asquerosa, ya que la casa no olía precisamente a flores, para hacerse una idea hay que pensar en una piscina llena de mierda y tirarse de cabeza en ella. Por suerte, yo sólo estuve un día sacando basura y al día siguiente me mandaron a otro sitio, mis otros compañeros estuvieron siete días para 'desalojar' la casa, llenando cada día un camión de 3500 Kg de basura. Increíble pero cierto.

La chabola del yonki
Otro día estábamos limpiando un solar de matorrales y viene el inspector con dos policías locales a decirnos que tenemos que ir a un sitio. A los policías se les había ocurrido desalojar a un yonki que se había montado una chabola detrás del hospital Arnau de Vilanova en Campanar. Desmontar la chabola de un yonki acojona y más cuando tenía el suelo lleno de jeringuillas...

La vieja y los gatos
Un caso similar al síndrome de diógenes. Una mujer a la que denunciaron sus vecinos del olor a MIERDA que salía de su casa. La policía local se presenta allí, asistentes sociales, la protectora de animales y nosotros. Tenía no sé cuántos gatos en la casa y estaba todo lleno de meadas por todas partes, volviendo al ejemplo de la piscina, es como si llenas una piscina de meado y dejas que se filtre por todas partes durante años. Por suerte, estuvimos poco rato y lo único que tuvimos que hacer fue recoger algunas bolsas de basura.

Vivir bajo el puente
Esto ya fue la ostia. Yo no lo sabía hasta ese día, pero el puente de Ademúz es (o era) la vivienda de muchos immigrantes negros que venían de no sé dónde y se montaban allí, sus camas y sus historias para pasar la noche. De vez en cuando a quién sea que le molestaba eso (algún concejal o no sé quién) daba la orden de desalojarlos y eso implica recoger toda su mierda. La policía local vigilaba cómo nosotros recogíamos sus cosas y las tirábamos al camión de la basura aunque bueno, sus pertenencias eran, colchones recogidos de la basura, cartones y mierda en general. Eso sí, tiene que molar que vengan cuatro tíos y te tiren a la basura lo poco que tienes. Un desastre.

La verdad es que me ha tocado hacer de todo y aún me quedan algunas cosas por ahí que no fueron tan 'desagradables' pero que son cosas que sólo se hacen una vez en la vida (o ninguna). Lo que está claro es que de ese tipo de experiencias se aprende, para bien o para mal.
Cristo ha vuelto
Enviado por Alberto Romeu el Sáb, 24/01/2009 - 03:03.Pues sí, es evidente que Cristo se ha reencarnado, pero esta vez es negro y se llama Obama (al menos de apellido). Si atendemos a la historia, Cristo fue una persona influyente en un momento histórico determinado y en una zona determinada, luego fueron otros los que decidieron vender humo y aprovecharse de esa figura para conseguir una de las cosas más preciadas por el hombre: poder.

Ahora mismo ocurre algo parecido, si bien en el momento histórico en el que nos encontramos la 'religiosidad' prácticamente ya no tiene sentido, parece que la gente necesita creer en algo (o alguien) y ese alguien se ha encarnado en un presidente de un país, es así de triste, parece que esa persona va a solucionar todos nuestros problemas, cuando esos problemas no son tales, son problemas artificiales creados por un sistema absurdo y que me encantaría que reventara. Nos están imponiendo el miedo cada día, diciéndonos que todo va mal y cada vez peor, cuando el miedo que deberíamos tener es volver a la 'normalidad' y seguir viviendo una vida impuesta.
El otro día escuche a una mujer (negra) en el autobús que hablando con otra persona decía: 'Para mí no hay crisis. La gente que cree en Dios no tiene crisis'. A veces hay que vivir una experiencia traumática o tener problemas DE VERDAD, para entender que el mundo está mal hecho y que perdemos el tiempo preocupándonos por cosas sin importancia, que tomamos como ídolos personajes mediatizados y que creemos en las personas equivocadas que van a salvar al mundo: ¿salvar al mundo de qué?.
Todo el mundo debería tener un DIOS, creer en algo, pero entendiendo que lo que cuentan los 'libros' no son más que metáforas de algo no tan abstracto, ese DIOS que algunos entienden no existe. Seguramente ese dios en minúsculas es la persona que cada día te pregunta cómo estás, se preocupa por ti, te da un beso al despertar y hace que tu vida tenga sentido. En ese dios sí que creo.
Toda la verdad sobre la 'cama' Restform (2ª parte)
Enviado por Alberto Romeu el Sáb, 20/12/2008 - 14:07.Se acercan las Navidades y en mi casa va a haber overbooking, un buen momento, para usar la 'cama' Restform para mis invitados. La sorpresa me la llevo cuando el otro día la hincho, preparo las sábanas, etc. y cuando vuelvo un par de horas más tarde, veo que la cama está MUY desinchada. No he tenido tiempo de indagar más o buscar la fuga pero vamos que de momento es inusable.
Sabía que esto podía pasar, y de hecho qué se puede esperar de una colchoneta, pero la verdad que no esperaba que se pinchara tan pronto y más sin apenas haberla usado. Lógicamente, como ya dije aquí, la cama Restform tiene sus ventajas, pero concluía diciendo que era bastante cara. Ahora lo pienso y para el resultado que me ha dado, valía la pena haber comprado cualquier otro tipo de colchoneta o colchón mucho más barato.


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