Blog personal de Alberto Romeu

Imagen de Alberto Romeu

Mi cartel para los Premios Bancaja 2009

Por fin he entregado todo lo necesario para participar en los Premios Bancaja, pero al final ha sido un poco agobiante.

Desde Julio sabía que tenía que ir preparando un cártel para presentar mi proyecto, pero bueno, entre las mini-vacaciones, el verano y que por primera vez en muchos años no tenía nada que estudiar en verano lo fui dejando.

A principios de este mes me decidí a empezar a diseñar el cártel. Tenía algunas ideas, pero pocas ganas y poca habilidad para el diseño. Poco a poco a base de buscar por Internet artículos relacionados con el diseño de pósters de tésis se me fueron aclarando las cosas.

Estaba claro que lo importante era el contenido, pero no quería dejar el diseño de lado, al final usando Adobe Illustrator CS3, una imagen vectorial de fondo, otras cuantas de teléfonos y poniendo lo demás de mi parte, creo que ha quedado algo decente.

La cuestión es que fiel a mi estilo llevé a última hora el cártel a la imprenta, me lo dieron justo el día de antes y le dije a Laura si podía llevarlo ella a la Universidad. Al día siguiente, sorpresa! Cuando está allí entregando el póster, le dicen que tiene que traer una versión en PDF. Con las prisas se me había olvidado por completo y lo ponía bien claro en las bases.

Al final, Laura cogió mil taxis, volvió a casa, pilló el PDF y llegó en el último segundo a la Facultad para entregar todo, y todo esto con el tobillo jodido.

Dicen que lo importante es participar, pero para mí lo importante es saber que tengo a alguien capaz de darlo todo por mí, aún cuando no puede. Por lo demás, si gano o no el premio, ya no depende de mí, por lo menos sé que lo he hecho lo mejor que sé.

Cártel en JPG
Foto al cártel impreso
Info sobre SIGATEX

Imagen de Alberto Romeu

Persona busca "jáquer"

Ayer a Laura y a mí nos pasó algo curioso con una persona, que, por si las moscas voy a mantener su anonimato.

Estábamos en el coche, a punto de irnos y nos "asaltó" por la ventanilla preguntándonos si conocíamos algún "jáquer". Al principio me llamó la atención, aunque más o menos me imaginaba por dónde iban los tiros. Le preguntamos que para qué quería un "jáquer". Nos dijo que quería que le mirara el ordenador porque le pasaban cosas extrañas, así que, le comenté que 'algo de informática sé' y podía echar un vistazo a ver si veía algo 'raro'.

Lógicamente, soy un simple ingeniero que sabe programar un poco, es decir, si de verdad tenía un problema de poco le iba a poder ayudar, pero bueno, tenía curiosidad.

El caso es que no voy a contar mucho más de lo que pasó en concreto (poca cosa), sino el porqué me llamó tanto la atención que alguien buscara desesperadamente un "jáquer".

La cuestión es que, lo que realmente necesitaba, era un Informático forense. No soy ningún experto, pero a groso modo, un Informático forense, es un profesional que por una parte sabe de leyes y por otra conoce las herramientas y/o métodos (o es capaz de desarrollarlos), necesarias para obtener pruebas de delitos informáticos.

Por ejemplo, si a mí me roban la contraseña de mi cuenta de correo y el 'ladrón' se dedica a enviar mails a todo dios (en mi nombre) en los que los amenaza de muerte. Un Informático forense es el que debería de encontrar las pruebas necesarias que me absolvieran ante un posible juicio por amenazas.

¿Por qué esta persona necesitaba un Informático forense y no un "jáquer"? Porque esta persona pensaba que le habían quitado la contraseña de sus cuentas de correo y algunas cosas más, sin tener pruebas y sin saber quién lo había hecho, quería hacer lo mismo con las cuentas de la persona que para ella era sospechosa. Lógicamente, quería resolver un delito cometiendo otro y se podía meter en un lío bien grande.

Imagen de Alberto Romeu

Las primeras vacaciones con Maya

Este año Laura y yo estábamos deseando que llegaran las vacaciones porque además coincidía con que Maya ya tenía todas las vacunas y podíamos empezar a sacarla a la calle. ¡Seguro que ningún perro ha visto tantos sitios en tan poco tiempo!

Empezamos yendo unos días a Petrés, donde dió sus primeros paseos y carreras aprovechando que no hay mucho tráfico.


Laura y un ewok llamado Maya



Maya se porta bien y le gusta pasear


En Petrés, además de mis padres estaban todos mis sobrinos (desde 1 hasta 4 años) y no hubo ningún problema. La que más se relacionó con Maya fue Ana, que ya la conocía desde el día en que la compramos: la sacó a pasear, jugó a tirarle la pelota, le dió de comer en la boca...



Ana descubriendo que le encanta Maya



Cuando vemos un banco hay que sentarse


Pasaron los días y volvimos a Valencia. En la ciudad la cosa cambia, el tráfico, la gente y los ruidos son nuevos para Maya y está más nerviosa cuando paseamos pero poco a poco se va acostumbrando.

Maya paseándome a mí


El último día de vacaciones decidimos alquilar un coche y hacer la pequeña visita a Orba de cada año. Como curiosidad, antes de ir a Orba, pasamos por Jalón a ver el mercadillo que suelen poner los sábados y casualmente, allí nos encontramos una mujer alemana con dos perros de agua; estuvimos hablando con ella un rato y seguimos nuestro camino. Este año, por fin, pudimos quedar con Feroso que trajo a su Bulldog francés Cata. Comimos donde siempre, igual de bien que siempre, fuimos a ver sus canarios que, por cierto, nos encantaron, sobre todo los rizados de París! Y de despedida nos hizo un regalo que seguro vamos a usar :)

Cata y Maya



Feroso nos sorprendió con Cata, no sabíamos que tenía una perra


Ese mismo día por la tarde fuimos a Las Rotas en Denia, para que Maya conociera la playa.



Foto de familia en Denia



Maya mirando el mar


Normalmente, los perros no pueden ir a las playa, pero elegimos Las Rotas porque hay calas donde no hay mucha gente. De hecho estuvimos en un trozo donde sólo había una persona y le preguntamos si podíamos estar allí con la perra y no hubo ningún problema.

A todo esto, convencimos a Maya para que se diera su primer baño, cosa que no fue muy difícil, pero fue algo breve porque para ser el primer día tampoco iba a ponerse a nadar.



Curiosamente, en Las Rotas conocimos a unos vascos que llevaban una perra que le encantaba el agua. Le tiraban un palo desde un peñasco y ella bajaba hasta el agua y nadaba unos 100 metros hasta llegar al palo y lo traía. Seguro que poco a poco Maya se va habituando al agua :)



Tirando una piedra a la orilla, Maya se acercaba a remojarse


El último día de mis vacaciones decidimos ir a La Torre (Utiel), a comer con la familia de Laura (sus tíos y abuela). Una vez allí, conocí a su tío Juan y me gustó que Laura y él tuvieran una conversación para aclarar algunas cosas. Sé que a ella le vino muy bien y estoy muy orgulloso de su forma de manejar esa situación tan complicada.



En pocos días hicimos unos 600 km. y Maya tan contenta en el coche!


Aprovechando algo de césped, Maya jugó a pillar con Lupita, la Yorkshire de Eva. Las dos perras tienen sus diferencias pero yo creo que acabaran llevándose bien.

Maya acechando a Lupita


Al final, las vacaciones se me hicieron cortas como es normal pero han estado muy bien. La novedad de ir a todas partes con Maya me ha gustado y ojalá pudiéramos ir pronto a más sitios los tres.



Imagen de Alberto Romeu

Mi mala influencia

El otro día asistí impasible a una conversación que me hizo ver cuál es la realidad que yo no he vivido durante mi etapa de estudiante.

Estábamos Laura y yo en una comida familiar, había algunas personas que acababa de conocer y una de ellas se interesó por nuestra situación a nivel de estudios y nos preguntó cuáles eran nuestros planes de ahora en adelante. Yo comenté que estamos viviendo juntos y que la idea es que de momento, yo trabajo, y Laura mientras estudia si encuentra un trabajo compaginará las dos cosas (como hace mucha gente).

La otra persona se escandalizó: "No líes a Laura, que ella tiene que acabar la carrera..." En ese momento el ser una persona educada (yo) y mi capacidad para saber con quién estoy hablando en cada momento me hizo desistir de la conversación y no darle ninguna importancia. De hecho, para mí no la tiene, para mí sólo sirve lo que pensamos Laura y yo, y los dos sabemos MUY BIEN lo que hay. Pero hoy he estado reflexionando sobre el tema y hay dos realidades:

Por una parte, la realidad de esa persona. Una mujer, cincuentona, acomodada de clase media-alta. Tiene bien encaminados a sus hijos (o eso cree ella), ellos estudiarán lo que quieran (pero estudiarán), estudiarán dónde quieran, todo pagado. Probablemente, cuando cumplan 18 tendrán un coche del que sólo tendrán que preocuparse en conducir, por supuesto, el coche se mantiene solo y el dinero que necesiten lo tendrán en la mano cuando lo necesiten. Esos hijos probablemente acabarán su carrera, sabrán idiomas porque sus padres se encargarán de pagarles un título, habrán ido al extranjero, probablemente no habrán estudiado lo que quieren porque no saben lo que quieren, sino lo que les han dicho qué es mejor, como siempre, ya que dirigen su vida. Pueden pasar dos cosas que acaben enchufados, sin más preocupaciones que pensar dónde van a ir de vacaciones en verano, o bien que el hecho de que no tengan que preocuparse por ellos mismos les lleve a tener un buen curriculum y optar a puestos de trabajo que otra gente no puede. Probablemente, su vida sea una mierda pero ellos no lo saben o incluso puede que alguno en algún momento se dé cuenta.

Por otra parte, mi realidad (y la de mucha gente). Nunca he tenido las cosas tan fáciles aun cuando mis padres me han hecho la vida todo lo fácil que han podido, tampoco soy ningún mártir, mi familia es 'normal' y no me quejo. Probablemente, me equivoqué al estudiar mi carrera, como todo el mundo que no tiene a nadie que sepa de qué van 'esas cosas' o que esté metido en algún sitio donde enchufarte. No he sido el más listo de la clase, a lo mejor tiene que ver que para poder pagarme la universidad, comprarme unas zapatillas o salir con mis amigos al cine un fin de semana, durante 4 años haya compaginado estudio y trabajo (y no hablo de trabajar los fines de semana haciendo el gilipollas en una discoteca, ni de estudiar magisterio o unas oposiciones para subnormales). No he tenido muchas facilidades que otros sí, ni siquiera al salir de la carrera es fácil encontrar un buen trabajo, tomar las decisiones correctas o pagarse el máster que vale 10 mil euros y que te va a solucionar la vida. Pensar en qué coche puedo elegir comprar, en qué zona quiero vivir o de qué color me pinto las uñas de los pies son cosas que para mí son secundarias (o terciarias).

Bueno, hay gente como yo que no tenemos tantas facilidades y hay gente (mucha) peor que yo (eso por supuesto). Pero, lo curioso de todo esto es que, a pesar de que cada cosa que consigo me cuesta el triple que a cualquier otro, que tengo una carrera (de dudosa utilidad), una novia estable e independencia desde hace varios años, me sigan llamando vago o que alguien me insinúe que soy una mala influencia (esto, paradójicamente, me ha pasado toda la vida y creo que es porque a la gente le jode comparar a sus hijos conmigo y ver que sus hijos son una mierda). Por lo menos, después de todo este tiempo, sé que todo lo que tengo (y es mucho) no me lo ha regalado nadie sino que me lo he ganado.

Imagen de Alberto Romeu

¿Cómo escribir rápido a ordenador?

Por curiosidad acabo de hacer un test que mide la velocidad tecleando (un texto), y estos son mis resultados:

Estimado/a Alberto,

Gracias por evaluar sus habilidades en línea
con la prueba gratuita de mecanografía de TypingMaster.
Visítenos siempre que quiera en http://www.TypingMaster.com/es.

Resultados de la prueba

- Nombre: Novela de la señora Cornelia
- Fecha: 2009-07-26 20:39
- Duración: 03:00
- Velocidad bruta: 424 CPM
- Errores: 9 palabras mal escritas
- Acierto: 96%

- VELOCIDAD NETA: 409 CPM

No está mal, aunque hay gente que escribe mucho más rápido. Yo empecé hace años, como mucha gente escribiendo con dos dedos (los índices), luego empecé a usar más dedos y cogí un poco de velocidad mirando al teclado. Pero cuando realmente da gusto escribir a ordenador es cuando dejas de mirar al teclado, ¿cómo conseguirlo?:

  1. En primer lugar, practicando mucho. Al principio escribes mucho más lento de lo que escribías cuando mirabas al teclado, pero es una etapa por la que hay que pasar.
  2. En segundo lugar, encontrar la forma más cómoda para ti de escribir rápido. En mi caso, no soy mecánografo y no sitúo los dedos perfectamente, pero creo que no es necesario, lo importante es sentirse cómodo aunque no tengas un 'estilo perfecto'.
  3. En tercer lugar, buscar ayuda. En mi caso utilicé durante una temporada Typing Master, el tiempo necesario para aprender lo básico y luego practicar hasta conseguir velocidad.
Distribuir contenido